Un ataque de pánico es una aparición repentina de miedo o malestar intenso, a veces sin un peligro claro. Puede sentirse como una pérdida de control y venir acompañado de síntomas físicos que resultan alarmantes.
Cómo puede sentirse
Las experiencias varían, pero pueden incluir:
- latidos rápidos o fuertes;
- respiración acelerada o sensación de falta de aire;
- temblor, sudoración, escalofríos u hormigueo;
- mareo, debilidad, náuseas o molestias en el pecho;
- sensación de irrealidad, miedo a perder el control o a que ocurra algo grave.
Estos síntomas también pueden aparecer por otras causas. Una evaluación profesional permite descartar problemas físicos y comprender mejor lo que sucede.
Ataque de pánico y trastorno de pánico no son lo mismo
Una persona puede tener un ataque aislado sin desarrollar un trastorno. El trastorno de pánico implica ataques inesperados y recurrentes, junto con preocupación persistente por nuevas crisis o cambios de conducta para evitarlas. El diagnóstico solo puede hacerlo un profesional.
Cuándo consultar
Es recomendable buscar ayuda si los ataques se repiten, si vivís pendiente de que vuelva a ocurrir, si empezaste a evitar lugares o si la ansiedad interfiere con tu descanso, vínculos, estudio o trabajo. La psicoterapia y, en algunos casos, la medicación indicada por profesionales son tratamientos posibles.
Fuentes consultadas
- National Institute of Mental Health: trastorno de pánico
- Organización Mundial de la Salud: trastornos de ansiedad
- NHS: trastorno de pánico
Publicado por Cable a Tierra y actualizado el 16 de septiembre de 2026. Contenido informativo; no ofrece diagnóstico ni reemplaza atención profesional.